El minimalismo llega a los logotipos

El minimalismo llega a los logotipos

Menos es más. Esta sencilla fórmula está ahora más en boga que nunca en el mundo del diseño y de los logotipos en particular.
Si hace unos años era muy habitual encontrarse imágenes corporativas abigarradas y complejas con infinidad de colores, actualmente la tendencia es justo lo contrario.

Seguramente os habréis fijado en la gran cantidad de marcas que están actualizando sus logos hacia formas más simples, sin efectos (sombras, relieves, múltiples líneas) y con menos tonalidades. No es un cuestión baladí, ni ningún capricho. La respuesta se encuentra en las nuevas tecnologías y las redes sociales.

La presencia cada vez mayor de las empresas en Internet conlleva que sus logotipos aparezcan en formatos más reducidos. La proliferación de tablets, smartphones, apps y webs corporativas implican que las señas de identidad corporativas se reduzcan y deban ser reconocidas a un menor tamaño.

Quizás fue Apple (pionera en muchas cuestiones en marketing) la que marcó la senda al resto de competidores. Pureza de formas, simplicidad y minimalismo que se han ido incorporando progresivamente en los formatos digitales hasta afectar a los logotipos.

La excepción a estas teorías, por lo menos en lo que concierne al color, la protagonizó el rediseño de la imagen de Instagram. Tras ser adquirida por Facebook quiso romper con su clásica y compleja cámara Polaroid y optó por trazos más sencillos pero…incorporó el degradado. Una solución que parecía ya obsoleta – por su dificultad de reproducirse a una tinta- volvía a ser un recurso válido para algunas compañías.

Los ejemplos de rebranding son numerosos y sonados en esta última década. Desde Pepsi, pasando por el símbolo de la mazana mordida, el gigante Starbucks, hasta la moribunda Nokia.

Otro caso que llama la atención es el de las marcas de coches. Desde hará unos cinco años están despareciendo de las insignias de los fabricantes automovilísticos los cromados, relieves o efectos brillantes hacia diseños totalmente planos. Esta corriente estética apuesta por asociar lo minimalista con lo innovador, por lo que se elimina todo lo superfluo e innecesario.

El penúltimo capítulo lo ha escrito la Fórmula 1. El “gran circo” cambió de propietarios hace poco tiempo y decidió plasmar esa nueva era en toda su gráfica. De nuevo la necesidad de subirse al carro de la web 2.0 y los social media impulsó a esta renovación que, a buen seguro, no será la última.

Las modas y las necesidades van marcando el rumbo del diseño. Nuestro tiempo asiste a un retorno a lo básico, lo sencillo como sinónimo de vanguardia. Si hace unos lustros un logotipo complicado se identificada con una imagen de marca elaborada hoy es justo lo contrario. Y es que ya se sabe: para gustos los colores.

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